La producción se puede definir como cualquier
utilización de recursos que permita transformar
uno o más bienes en otro(s) diferente(s). Los bienes pueden ser diferentes en términos de ciertas características físicas de los mismos, de su ubicación geográfica o de su ubicación temporal. Por ejemplo, es
producción trasformar leche en queso
(distintas características físicas), pero también es producción transportar queso desde Francia hasta
Estados Unidos (distinta ubicación
geográfica), y también es producción en el sentido amplio que le estamos dando en este artículo, mantener ese queso
francés desde el mes de enero hasta el
mes de marzo (distinta ubicación temporal).La producción incluye tanto a bienes como servicios, el término
"bien" se refiere a ambos. La
producción es una variable flujo, que está medida en relación a un
período de tiempo determinado. Así, se
debe referir a la producción haciendo referencia a una medida del periodo; por ejemplo, la producción de
kilos de queso por año. También, al
analizar la función de producción del lado de los insumos, se habla en términos de flujo. Por ejemplo si nos referimos al
trabajo, se hace referencia acierta
cantidad de horas de trabajo (no a la cantidad de hombres), el capital se puede medir en horas de servicio de la maquinaria
(no en cantidad de máquinas) y la tierra
puede medir en hectáreas por año (no en cantidad de hectáreas).
Insumos en la Función de Producción
Usualmente se agrupa a
los insumos en capital y trabajo. Estos son sólo categorías creadas para simplificar en análisis, pueden agrupar
a un gran número de insumos con
características diferentes, por ejemplo, el trabajo puede agrupar a mano de obra calificada junto con mano de obra no
calificada. Sin embargo, para ciertos análisis
puede ser conveniente disgregar entre otras categorías de insumos: el trabajo se puede dividir en mano de obra calificada,
no calificada, personal contable,
personal administrativo, etc.; y el capital se puede dividir en distinto tipo de maquinaria, construcciones, mobiliario, capital
humano, activos intangibles, etc.
La teoría de la economía clásica
describe tres
factores principales para la producción de cualquier bien o
servicio: Tierra,
Trabajo y Capital. Estos tres factores facilitan la producción,
pero no se convierten en parte del producto final (tal y como lo haría
una materia
prima).
Aunque se ha debatido mucho sobre
estos tres factores y se han extendido a diferentes puntos en la evolución económica,
creo que, hoy en día, en cualquiera de las economías avanzadas del mundo están
muy anticuados. Incluso antes de este nuevo milenio, los factores principales
de producción se han convertido sin duda en: Tiempo, Información y Capital.
Sostengo que la relevancia que tuvieron la tierra y el trabajo ha disminuido,
no del todo pero de forma medible, desde su predominancia durante los tiempos
de la economía agraria e industrial. En un sentido, el ser propietario de
tierras y emplear a mucha gente ya no guarda relación con una empresa valiosa y
de éxito; aunque en ciertas industrias estos dos factores seguirán siendo
predominantes (por ejemplo, la minería y la producción de energía).
En líneas generales, la tierra y el trabajo
han cedido el paso a dos factores más importantes: tiempo e información. El
tercer factor, el capital, ha estado y seguirá estando en cualquier economía
capitalista de tipo occidental. O quizá, la capacidad de una
empresa para levantar y desplegar de forma eficiente capital seguirá teniendo
su predominancia histórica.
Porque el “capital” es un tema
más propio de un artículo de tipo financiero más que de tipo tecnológico, nos
centraremos en los agentes de cambio: tiempo e información.
Tiempo
Competir en base a la velocidad y tiempo ofrece
una ventaja de mercado primordial: comprender y traducir las
necesidades del cliente de forma rápida desde el concepto a la práctica
determina la tasa
de éxito de una empresa. En parte, la innovación tecnológica
permite a todas las organizaciones competir en base al tiempo (y velocidad).
Muchas cronologías de las
tecnologías describen adelantos tecnológicos que se han acelerado de forma
marcada y constante, apresurándose aun más durante los últimos 40 años. Ahora,
el “Internet de las cosas”, impulsado por el cloud computing y la
ubicuidad de la red, las ganancias sin precedentes de potencia en los
microprocesadores, los precios de la memoria en rápido declive (mientras las
capacidades se han disparado) y el uso más eficiente de la potencia informática
y energía (virtualización de casi todos los recursos informáticos) ofrecen nuevas posibilidades para
reducir de forma drástica el tiempo de aprendizaje, innovar y ejecutar un plan
de negocio.
Es bien sabido que Toyota ha
desarrollado el “Prius” en 15 meses, utilizando técnicas y tecnologías
específicamente diseñadas para acelerar su proceso de desarrollo de productos.
Como el primer vehículo híbrido corriente, el “Prius” representa un importante
volumen de desarrollo de software complejo (básicamente, es un ordenador con
ruedas), que ofrece un buen estudio de caso tanto para ingenieros de software
como de producción. Su velocidad desde el diseño, pasando por el desarrollo y
despliegue, permite a Toyota permanecer delante de sus competidores y
satisfacer mejor sus clientes. Para saber más sobre los conceptos que se
encuentran detrás de “Competir en Base a la Velocidad,” se puede ver
un interesante vídeo “Google Tech Talk” que proporciona una amplia ilustración.
Toyota ofrece un excelente ejemplo
de cómo utilizar el “Tiempo” para conseguir una ventaja competitiva que se basa
totalmente en poner más datos e información a trabajar, lo que nos lleva al
segundo nuevo factor de producción.
Por ello, aprovechar la información como factor
principal de producción significará reconocer y planificar de manera efectiva
las cuatro “V” de los datos: Volumen, Velocidad, Variedad y Veracidad.
Volumen: El volumen de datos que se
digitaliza, mantiene, securiza y luego utiliza. Es crucial
conocer las necesidades actuales de la organización y un plan para su
crecimiento.
Velocidad: La velocidad a
la que los datos tienen que ser movidos, almacenados, transformados,
administrados, analizados o metidos en informes para mantener la competitividad.
Esto variará según la organización, aplicación o uso.
Variedad: Los diferentes tipos de
datos, desde la fuente (origen) hasta el almacenamiento y uso,
tienen que entenderse bien porque ahora, más que nunca, la competitividad
requiere acceso a los tipos adecuados de datos. Desde ficheros planos antiguos
hasta datos espaciales y sin estructurar, se tiene que establecer un plan.
Veracidad: La veracidad o calidad de
los datos puede llevar a una comprensión y decisiones pobres
que impiden el progreso u ofrecer una potente impresión de realidad que impulse
una nueva comprensión e ideas. En última instancia, la calidad de los datos
puede ser la frontera más importante.
Dominar las cuatro “V” permite estar en mejor
posición para utilizar la información de forma amplia a fin de conseguir una
ventaja competitiva. Para estar seguro, el amplio uso de
información es clave debido a la necesidad de velocidad. Cuanto más se tarde en
comprender y tomar decisiones, más probabilidades hay de que el competidor
sea mejor estratega, utilizando las ventajas del tiempo y de la información
para beneficio propio. Por lo tanto ¿cómo puede la comprensión analítica ser
inculcada en más operaciones empresariales y alcanzar más rincones de la organizaciones?
Mediante las aplicaciones de analítica.
El Auge de las Aplicaciones Basadas en Datos
Anteriormente, he escrito sobre
el incremento drástico en el desarrollo y despliegue de aplicaciones de analítica
para ayudar a proveer una mayor comprensión del negocio de forma más precisa donde
y cuando se necesite. He descrito cómo las aplicaciones de ERP, CRM, entre
otras aplicaciones de producción, se están convirtiendo en commodities
y que el verdadero valor de los sistemas de información empresariales proceden
cada vez más de las aplicaciones de analítica que coexisten dentro o al lado
del sistema
transaccional. La comprensión sacada de los datos transaccionales y
las ideas nacidas de dicha comprensión crearán más valor que incluso las
mejoras de proceso que pueden proceder de la captura de las transacciones.
Dichas aplicaciones basadas
en datos son el manifiesto lógico de la explosión de la información y de la
necesidad de aprovechar el tiempo para tener una mayor competitividad.
Y lo más importante es que cualquier sistema de software que reúna o cree datos
tiene la posibilidad (o la responsabilidad) de exponer estos datos en vistas
analíticas, ayudando así a una empresa a descubrir patrones y conseguir una nueva percepción
que, de otro modo, se perdería, lo que mejora el rendimiento.
Pero, ¿cómo se verifica este enlace causal?
Por primera vez, la causalidad
entre la toma
de decisión basada en datos y el éxito de una organización ha
sido probada en un estudio publicado por investigadores del MIT y de la Universidad de
Pennsylvania (2011). Su informe empieza así:
Actualmente, el juicio organizativo está en pleno cambio fundamental – desde la confianza en el “instinto visceral” de un líder hasta cada vez más la analítica basada en datos. Al mismo tiempo, hemos presenciado una revolución de los datos; las empresas reúnen datos extremadamente detallados y propagan el conocimiento de sus consumidores, proveedores, partners y competidores. En particular desde 1993, la mayoría de las grandes empresas han invertido en tecnología ERP, SCM, CRM entre otras tecnologías de la información empresariales. Estos sistemas recogen terabytes de datos detallados sobre operaciones, proveedores, clientes entre otros aspectos del negocio, incrementando el volumen de datos de 10 a 1.000 veces más. Los teléfonos móviles, automóviles, sistemas de automoción de factoría entre otros dispositivos están instrumentados rutinariamente para generar flujos de datos sobre sus actividades, haciendo posible un campo emergente de “minería de realidad” para analizar esta información. Los fabricantes y comerciantes utilizan tags RFID para entregar terabits de datos sobre inventarios e interacciones con proveedores y luego introducir esta información en modelos analíticos para optimizar y reinventar sus procesos empresariales. De forma similar, los datos de clickstream y búsquedas de palabras clave recogidos de sitios web generan una plétora de datos, haciendo interacciones visibles y patrones que anteriormente solo se podían imaginar.
El estudio concluye probando matemáticamente
que las empresas que optan por tomar decisiones basadas en datos tienen una
productividad y rendimiento un 6% superior que sus otras inversiones
y uso de las tecnologías de la información implicarían. Y estas empresas crean
una mayor
utilización de sus activos, rendimiento del capital común
y el valor
del mercado. Finalmente, los datos apoyan el valor que supone
poner a trabajar los datos.
Adoptar los Nuevos Factores de Producción
El éxito en este nuevo terreno
económico está basado en nuestro uso diferencial del tiempo y de la información,
los dos nuevos factores de producción. Cada vez más, el aprovechamiento de la
información de manera que cree una nueva comprensión e ideas vendrá de las
aplicaciones basadas en datos. Las vistas analíticas
proporcionadas por dichas aplicaciones se ven impulsadas por el volumen,
velocidad, variedad y veracidad de los datos disponibles para una organización,
lo que ofrece un gran incentivo para comprender y maximiza las características de datos dinámicos.
La adopción de los nuevos factores de producción ya es un requisito. Es la
competitividad económica la que está en juego.