sábado, 13 de abril de 2013

La Produccion



La producción se puede definir como cualquier utilización de recursos que permita transformar uno o más bienes en otro(s) diferente(s). Los bienes pueden ser diferentes en términos de ciertas características físicas de los mismos, de su ubicación geográfica o de su ubicación temporal. Por ejemplo, es producción trasformar leche en queso (distintas características físicas), pero también es producción transportar queso desde Francia hasta Estados Unidos (distinta ubicación geográfica), y también es producción en el sentido amplio que le estamos dando en este artículo, mantener ese queso francés desde el mes de enero hasta el mes de marzo (distinta ubicación temporal).La producción incluye tanto a bienes como servicios, el término "bien" se refiere a ambos. La producción es una variable flujo, que está medida en relación a un período de tiempo determinado. Así, se debe referir a la producción haciendo referencia a una medida del periodo; por ejemplo, la producción de kilos de queso por año. También, al analizar la función de producción del lado de los insumos, se habla en términos de flujo. Por ejemplo si nos referimos al trabajo, se hace referencia acierta cantidad de horas de trabajo (no a la cantidad de hombres), el capital se puede medir en horas de servicio de la maquinaria (no en cantidad de máquinas) y la tierra puede medir en hectáreas por año (no en cantidad de hectáreas).




Insumos en la Función de Producción


Usualmente se agrupa a los insumos en capital y trabajo. Estos son sólo categorías creadas para simplificar en análisis, pueden agrupar a un gran número de insumos con características diferentes, por ejemplo, el trabajo puede agrupar a mano de obra calificada junto con mano de obra no calificada. Sin embargo, para ciertos análisis puede ser conveniente disgregar entre otras categorías de insumos: el trabajo se puede dividir en mano de obra calificada, no calificada, personal contable, personal administrativo, etc.; y el capital se puede dividir en distinto tipo de maquinaria, construcciones, mobiliario, capital humano, activos intangibles, etc.

La teoría de la economía clásica describe tres factores principales para la producción de cualquier bien o servicio: Tierra, Trabajo y Capital. Estos tres factores facilitan la producción, pero no se convierten en parte del producto final (tal y como lo haría una materia prima).
Aunque se ha debatido mucho sobre estos tres factores y se han extendido a diferentes puntos en la evolución económica, creo que, hoy en día, en cualquiera de las economías avanzadas del mundo están muy anticuados. Incluso antes de este nuevo milenio, los factores principales de producción se han convertido sin duda en: Tiempo, Información y Capital. Sostengo que la relevancia que tuvieron la tierra y el trabajo ha disminuido, no del todo pero de forma medible, desde su predominancia durante los tiempos de la economía agraria e industrial. En un sentido, el ser propietario de tierras y emplear a mucha gente ya no guarda relación con una empresa valiosa y de éxito; aunque en ciertas industrias estos dos factores seguirán siendo predominantes (por ejemplo, la minería y la producción de energía).

En líneas generales, la tierra y el trabajo han cedido el paso a dos factores más importantes: tiempo e información. El tercer factor, el capital, ha estado y seguirá estando en cualquier economía capitalista de tipo occidental. O quizá, la capacidad de una empresa para levantar y desplegar de forma eficiente capital seguirá teniendo su predominancia histórica.

Porque el “capital” es un tema más propio de un artículo de tipo financiero más que de tipo tecnológico, nos centraremos en los agentes de cambio: tiempo e información.
Tiempo

Competir en base a la velocidad y tiempo ofrece una ventaja de mercado primordial: comprender y traducir las necesidades del cliente de forma rápida desde el concepto a la práctica determina la tasa de éxito de una empresa. En parte, la innovación tecnológica permite a todas las organizaciones competir en base al tiempo (y velocidad).
 
Muchas cronologías de las tecnologías describen adelantos tecnológicos que se han acelerado de forma marcada y constante, apresurándose aun más durante los últimos 40 años. Ahora, el “Internet de las cosas”, impulsado por el cloud computing y la ubicuidad de la red, las ganancias sin precedentes de potencia en los microprocesadores, los precios de la memoria en rápido declive (mientras las capacidades se han disparado) y el uso más eficiente de la potencia informática y energía (virtualización de casi todos los recursos informáticos) ofrecen nuevas posibilidades para reducir de forma drástica el tiempo de aprendizaje, innovar y ejecutar un plan de negocio.
Es bien sabido que Toyota ha desarrollado el “Prius” en 15 meses, utilizando técnicas y tecnologías específicamente diseñadas para acelerar su proceso de desarrollo de productos. Como el primer vehículo híbrido corriente, el “Prius” representa un importante volumen de desarrollo de software complejo (básicamente, es un ordenador con ruedas), que ofrece un buen estudio de caso tanto para ingenieros de software como de producción. Su velocidad desde el diseño, pasando por el desarrollo y despliegue, permite a Toyota permanecer delante de sus competidores y satisfacer mejor sus clientes. Para saber más sobre los conceptos que se encuentran detrás de “Competir en Base a la Velocidad,” se puede ver un interesante vídeo “Google Tech Talk” que proporciona una amplia ilustración.

Toyota ofrece un excelente ejemplo de cómo utilizar el “Tiempo” para conseguir una ventaja competitiva que se basa totalmente en poner más datos e información a trabajar, lo que nos lleva al segundo nuevo factor de producción.
Por ello, aprovechar la información como factor principal de producción significará reconocer y planificar de manera efectiva las cuatro “V” de los datos: Volumen, Velocidad, Variedad y Veracidad.
Volumen: El volumen de datos que se digitaliza, mantiene, securiza y luego utiliza. Es crucial conocer las necesidades actuales de la organización y un plan para su crecimiento.
Velocidad: La velocidad a la que los datos tienen que ser movidos, almacenados, transformados, administrados, analizados o metidos en informes para mantener la competitividad. Esto variará según la organización, aplicación o uso.
Variedad: Los diferentes tipos de datos, desde la fuente (origen) hasta el almacenamiento y uso, tienen que entenderse bien porque ahora, más que nunca, la competitividad requiere acceso a los tipos adecuados de datos. Desde ficheros planos antiguos hasta datos espaciales y sin estructurar, se tiene que establecer un plan.
Veracidad: La veracidad o calidad de los datos puede llevar a una comprensión y decisiones pobres que impiden el progreso u ofrecer una potente impresión de realidad que impulse una nueva comprensión e ideas. En última instancia, la calidad de los datos puede ser la frontera más importante.
Dominar las cuatro “V” permite estar en mejor posición para utilizar la información de forma amplia a fin de conseguir una ventaja competitiva. Para estar seguro, el amplio uso de información es clave debido a la necesidad de velocidad. Cuanto más se tarde en comprender y tomar decisiones, más probabilidades hay de que el competidor sea mejor estratega, utilizando las ventajas del tiempo y de la información para beneficio propio. Por lo tanto ¿cómo puede la comprensión analítica ser inculcada en más operaciones empresariales y alcanzar más rincones de la organizaciones? Mediante las aplicaciones de analítica.

El Auge de las Aplicaciones Basadas en Datos

Anteriormente, he escrito sobre el incremento drástico en el desarrollo y despliegue de aplicaciones de analítica para ayudar a proveer una mayor comprensión del negocio de forma más precisa donde y cuando se necesite. He descrito cómo las aplicaciones de ERP, CRM, entre otras aplicaciones de producción, se están convirtiendo en commodities y que el verdadero valor de los sistemas de información empresariales proceden cada vez más de las aplicaciones de analítica que coexisten dentro o al lado del sistema transaccional. La comprensión sacada de los datos transaccionales y las ideas nacidas de dicha comprensión crearán más valor que incluso las mejoras de proceso que pueden proceder de la captura de las transacciones.
Dichas aplicaciones basadas en datos son el manifiesto lógico de la explosión de la información y de la necesidad de aprovechar el tiempo para tener una mayor competitividad. Y lo más importante es que cualquier sistema de software que reúna o cree datos tiene la posibilidad (o la responsabilidad) de exponer estos datos en vistas analíticas, ayudando así a una empresa a descubrir patrones y conseguir una nueva percepción que, de otro modo, se perdería, lo que mejora el rendimiento. Pero, ¿cómo se verifica este enlace causal?

Por primera vez, la causalidad entre la toma de decisión basada en datos y el éxito de una organización ha sido probada en un estudio publicado por investigadores del MIT y de la Universidad de Pennsylvania (2011). Su informe empieza así:

 

Actualmente, el juicio organizativo está en pleno cambio fundamental – desde la confianza en el “instinto visceral” de un líder hasta cada vez más la analítica basada en datos. Al mismo tiempo, hemos presenciado una revolución de los datos; las empresas reúnen datos extremadamente detallados y propagan el conocimiento de sus consumidores, proveedores, partners y competidores. En particular desde 1993, la mayoría de las grandes empresas han invertido en tecnología ERP, SCM, CRM entre otras tecnologías de la información empresariales. Estos sistemas recogen terabytes de datos detallados sobre operaciones, proveedores, clientes entre otros aspectos del negocio, incrementando el volumen de datos de 10 a 1.000 veces más. Los teléfonos móviles, automóviles, sistemas de automoción de factoría entre otros dispositivos están instrumentados rutinariamente para generar flujos de datos sobre sus actividades, haciendo posible un campo emergente de “minería de realidad” para analizar esta información. Los fabricantes y comerciantes utilizan tags RFID para entregar terabits de datos sobre inventarios e interacciones con proveedores y luego introducir esta información en modelos analíticos para optimizar y reinventar sus procesos empresariales. De forma similar, los datos de clickstream y búsquedas de palabras clave recogidos de sitios web generan una plétora de datos, haciendo interacciones visibles y patrones que anteriormente solo se podían imaginar.

El estudio concluye probando matemáticamente que las empresas que optan por tomar decisiones basadas en datos tienen una productividad y rendimiento un 6% superior que sus otras inversiones y uso de las tecnologías de la información implicarían. Y estas empresas crean una mayor utilización de sus activos, rendimiento del capital común y el valor del mercado. Finalmente, los datos apoyan el valor que supone poner a trabajar los datos.

 
Adoptar los Nuevos Factores de Producción

El éxito en este nuevo terreno económico está basado en nuestro uso diferencial del tiempo y de la información, los dos nuevos factores de producción. Cada vez más, el aprovechamiento de la información de manera que cree una nueva comprensión e ideas vendrá de las aplicaciones basadas en datos. Las vistas analíticas proporcionadas por dichas aplicaciones se ven impulsadas por el volumen, velocidad, variedad y veracidad de los datos disponibles para una organización, lo que ofrece un gran incentivo para comprender y maximiza las características de datos dinámicos. La adopción de los nuevos factores de producción ya es un requisito. Es la competitividad económica la que está en juego.

Necesidades, Bienes, Utilidad de la Ciencia Economica




Fundamentos de la Economía

La economía como disciplina científica

En los siglos XV y XVI la economía comenzó a constituirse como disciplina específica del quehacer científico que estudiaba como una Sociedad se organizaba para producir, distribuir los frutos de la producción y consumirlos. Esa disciplina fue la Economía Política, la que no sólo intentaba comprender por que los hechos económicos eran de determinada forma, sino que además definir las medidas adecuadas para lograr el bienestar de una sociedad
El éxito de esta disciplina científica y sus herramientas fue notable, hasta el punto que en una parte importante de las bases del pensamiento no ha sufrido grandes modificaciones.

 

La Importancia de la Economía

El estudio de la Ciencia Económica es de vital importancia para la sociedad. Contemporánea ya que si se logra entender cómo funciona la economía de una sociedad determinada se da el primer paso para mejorar las condiciones de vida de la población.
De aquí que una reflexión sobre los supuestos y fundamentos en que descansa la teoría económica es crucial para contar con el instrumental de análisis más apropiado para comprender el fenómeno económico.
El profesional en Ciencias Económicas ha tenido y va a tener un impacto sustantivo en las actividades de la sociedad, desde una pequeña organización hasta en el ámbito internacional por medio de organismos internacionales.  La rigurosidad científica por medio del uso correcto de las teorías, las metodologías y las técnicas es la primera responsabilidad del profesional. 
La utilización de ese arsenal según el contexto, haciendo las distinciones de acuerdo a la realidad a la cual se enfrenta, es una fase básica en el ejercicio de la profesión.  Unido a ello la consideración explícita de orientaciones valorativas, sin depreciar la rigurosidad científica es un aspecto que el profesional en Ciencias  

Económicas debe de tener presente. 
La ética en el ejercicio de la profesión es una tarea que todos y cada uno de los profesionales debemos fortalecer, las decisiones de la profesión tienen efectos significativos sobre la sociedad, por ello debemos ser concientes y actuar en correspondencia con nuestra responsabilidad.

 Economía

Ciencia social que estudia los procesos de producción, distribución, comercialización y consumo de bienes y servicios. Los economistas estudian cómo alcanzan en este campo sus objetivos los individuos, los distintos colectivos, las empresas de negocios y los gobiernos. Otras ciencias ayudan a avanzar en este estudio; la psicología y la ética intentan explicar cómo se determinan los objetivos, la historia registra el cambio de objetivos en el tiempo y la sociología interpreta el comportamiento humano en un contexto social.
 
* Otras definiciones menos complejas:

Virtud que evita los gastos inútiles.
Buena distribución.
Administración ordenada y prudente de los bienes.
Reducción de los gastos innecesarios.
Actividad de una colectividad humana en lo que concierne a la productividad y el consumo.
La economía, dos grandes campos de la ciencia
El estudio de la economía puede dividirse en dos grandes campos. La teoría de los precios, o microeconomía, que explica cómo la interacción de la oferta y la demanda en mercados competitivos determinan los precios de cada bien, el nivel de salarios, el margen de beneficios y las variaciones de las rentas. La microeconomía parte del supuesto de comportamiento racional. Los ciudadanos gastarán su renta intentando obtener la máxima satisfacción posible o, como dicen los analistas económicos, tratarán de maximizar su utilidad. Por su parte, los empresarios intentarán obtener el máximo beneficio posible.
El segundo campo, el de la macroeconomía, comprende los problemas relativos al nivel de empleo y al índice de ingresos o renta de un país. El estudio de la macroeconomía surgió con la publicación de La teoría general sobre el empleo, el interés y el dinero (1936), del economista británico John Maynard Keynes. Sus conclusiones sobre las fases de expansión y depresión económica se centran en la demanda total, o agregada, de bienes y servicios por parte de consumidores, inversores y gobiernos. Según Keynes, una demanda agregada insuficiente generará desempleo; la solución estaría en incrementar la inversión de las empresas o del gasto público, aunque para ello sea necesario tener un déficit presupuestario.

Ciencia Económica
Puede definirse de dos formas: en función de la escasez o en función del bienestar material. Un ejemplo de la primera definición es el de Lord Robbins: La ciencia económica "es la ciencia que estudia el comportamiento humano como una relación entre fines y medios escasos que poseen unos usos alternativos". Un ejemplo de la segunda la constituye la de Alfred Marshal: " La ciencia económica examina aquella parte de la acción social e individual que está más estrechamente ligada al logro y empleo de los requisitos materiales del bienestar".

Otro Punto de vista: La economía NO es una ciencia independiente!
Existen variados intentos por definir a la ciencia económica, siendo dificultoso encontrar una definición que deje conformes a los economistas y científicos de otras especialidades.
La definición mas clásica es debida a Lionel Robbins, quién dijo que "la economía es la ciencia que estudia la conducta humana como una relación entre fines y medios escasos que tienen usos alternativos." [Robbins 1932]. Esta definición se refiere puntualmente a un solo aspecto de la economía, al microeconómico.
Además de estudiar la conducta humana, va mas allá, en el sentido que estudia un aspecto de la realidad social, comportamientos e implicaciones a nivel agregado o macroeconómico. En este sentido, se puede decir que la escuela conocida como la Economía del Bienestar se refiere a la economía como el estudio de las condiciones bajo las cuales se puede maximizar el bienestar de una comunidad, y la elección de las acciones necesarias para llevarlo a cabo. Ésta definición le otorga a la ciencia económica un mayor contenido normativo, por oposición a la definición de Robbins, según la cual la economía es una ciencia eminentemente positiva.
La ciencia económica, como disciplina que estudia la conducta de seres humanos en relación mutua, debe considerarse como una ciencia social, es decir, no es una ciencia exacta, por lo tanto, no bastan las demostraciones lógicas o matemáticas para aceptar que sus postulados se verifican en la realidad. Hay en la teoría económica presencia de pensamientos complejos, nociones alternativas y disímiles, ideas sobre la articulación entre lo social, lo político y lo económico (Follari 2002). Es por esto que muchos economistas reciben críticas por formular propuestas que parecen tener un carácter dogmático, ya enuncian sus conclusiones como leyes universales. Las críticas provienen principalmente de científicos de otras ramas, como filósofos o investigadores epistemológicos, pero también desde economistas.

 

Relación De La Ciencia Económica Con Otras Ciencias

Antes de comenzar a señalar las relaciones de la economía con otras ciencias, debemos tomar en cuenta primero que es la Ciencia Económica (descrita anteriormente), ya que esta nos abre el camino para entender las otras ciencias.
Tecnología: Relaciona al hombre con su medio físico, tanto el mundo natural como las modificaciones llevadas a cabo por los científicos.
La explotación de los inventos en los dos últimos siglos ha transformado las relaciones económicas, y así, por ejemplo, la revolución de los transportes "ha aniquilado las distancias"; al reducir los costes, ha hecho posible el cambio de la producción de pequeñas unidades a la producción en gran escala, que resulta mucho más económica debido a que se puede explotar las economías de escala. La característica clave de una decisión económica reside en que implica una elección sobre la base de la comparación del coste y del beneficio.
Aunque los criterios económicos normalmente predominan sobre los criterios técnicos, corrientemente toman un lugar secundario frente a otros criterios.
Derecho: La actividad económica funciona dentro de las condiciones impuestas por el hombre, la más importante de estas condiciones es la ley que gobierna la propiedad.
En un país democrático la mayor parte de la propiedad es privada; un sistema de mercados competitivos y la iniciativa privada es la base de su estructura. La ley que gobierna la formación y conducta de las empresas es la segunda; la de contratos es la tercera.
La organización industrial ha mantenido sus mercados en una situación más competitiva de lo que hubiera sido en su ausencia. Además hoy en día en los mercados existe un cambio de actitud con respecto a la economía pues esta ha dado lugar a una nueva legislación anti-monopolio.
Psicología: La forma en que los hombres reaccionan a las condiciones cambiantes, las dificultades y las oportunidades, afectaran sus decisiones económicas.
Los hombres a menudo actúan impulsivamente, quizá contra sus propios intereses, o con un espíritu público quizá igualmente opuesto a sus propios intereses personales, los hombres actúan para satisfacer ciertos objetivos con preferencia a otros, es decir, que poseen una "escala de preferencias" que gobierna sus elecciones.
El análisis económico hace uso de modelos en los que se supone que los hombres compran en el mercado más barato y venden en él más caro. Suponer que los hombres son altruistas irracionales está todavía mas lejos de la verdad que suponer que son egoístas racionales.
Lógica: La economía sigue los métodos lógicos de razonamiento que se emplean en todas las ciencias "empíricas", es decir, aquellos basados en la experimentación.
La proposición particular describe la causa de la ocurrencia, y la predicción específica o deducción describe el efecto. Todas las ciencias empíricas son así sistemas de hipótesis de lo que es posible obtener una visión del mundo mediante la deducción pura.
 
 

La economía intenta establecer proposiciones que sean universalmente aplicables y que sean capaces de explicar la realidad y susceptibles de verificación.
Por lo tanto, las construcciones teóricas del economista son necesariamente "modelos" abstractos del mundo real, e invitan a la crítica, y las conclusiones que obtiene derivan por completo de las definiciones y supuestos artificiales de que partió. Las leyes de la economía proporcionan una guía para la política indicando la dirección que pueden tomar las consecuencias no esperadas de las acciones.
Matemática & Estadísticas: La economía se interesa por las cantidades, o mejor, por sus cambios en el margen. El leguaje y las técnicas de la matemática avanzada son de gran utilidad para el razonamiento deductivo, aunque su empleo en economía pueda obligar a algún economista a sacrificar la claridad en aras de la elegancia, e ir demasiado lejos al hacer suposiciones que, aunque ciertas sobre el papel, son irrelevantes a fines prácticos.
La estadística es utilizada cada vez en mayor grado por el economista; representa para él un sustituto de los experimentos controlados que no puede llevar a cabo debido a la imposibilidad de aislar los fenómenos sociales. Estas categorías no sólo afectan al empleo y la demanda, sino también se influencian entre sí.
Política, Sociología & Ética: La política es la ciencia que estudia las relaciones entre los ciudadanos y el estado. La sociología es la ciencia que estudia los grupos de la sociedad humana. La ética es la ciencia de la naturaleza moral de carácter y comportamiento humano. La economía es una ciencia behaviorista (del comportamiento), y no una ciencia normativa. La esencia de la economía reside en la explicación del fenómeno del valor.
Esto corresponde a la sociología, la política, o la ética. Políticamente o moralmente puede ser deseable que todos los hombres estén plenamente ocupados.
Estos son juicios de valor que se ocupa únicamente por las causas y repercusiones del sobre-empleo o el subempleo.
Historia: La economía como estudio de la humanidad en el aspecto de la vida comercial tiene su contrapartida en la historia económica que describe el desarrollo de la agricultura, de la industria, los transportes, la banca, etc.

Este enfoque de los estudios explica, por ejemplo, los inventos de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, no como un desarrollo técnico sino sobre sus efectos sobre la oferta y demanda de los factores de producción que entraron en su fabricación y la oferta y demanda de bienes y servicios a que dieron lugar.
L
a economía se preocupa, precisamente, de la manera en que se administran unos recursos escasos, con objeto de producir diversos bienes y distribuirlos para su consumo entre los miembros de la sociedad. Ante todos los problemas que se plantean en el individuo ya las empresas, lo que pretende la economía es ofrecer un método para ordenar y establecer las prioridades, a la hora de tomar decisiones sobre las necesidades individuales o colectivas que se desea satisfacer. Lo que caracteriza a la economía no es tanto su campo de estudio como comportamiento humano y las instituciones sociales, políticas y económicas, a través de las cuales los individuos se relacionan entre sí.
Bienes: Es todo aquello que satisface, directa o indirectamente, los deseos o necesidades de los seres humanos.
 

PROBLEMAS ECONÓMICOS ACTUALES  

Entre 1945 y 1973 las economías de los países industrializados de Europa occidental, Japón y Estados Unidos crecieron lo suficiente para aumentar el nivel de vida de sus ciudadanos. En algunos lugares menos industrializados también se produjo un crecimiento similar, sobre todo en los del Sureste asiático. Este crecimiento se debió a una serie de circunstancias. Tras la destrucción del tejido económico ocurrida durante la II Guerra Mundial, se produjo una expansión económica sin precedentes, gracias, entre otras, a la ayuda financiera que Estados Unidos concedió a los países de Europa occidental y a Japón. Las multinacionales estadounidenses realizaron fuertes inversiones en todo el mundo. Es probable que los factores que más contribuyeron a su desarrollo fueran los bajos precios y la abundancia de los productos energéticos (sobre todo petróleo).
* Problemas energéticos  En 1973 la creciente demanda internacional de petróleo hizo que los precios se dispararan. Ese año, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que controlaba la producción mundial, aprovechó su poder para elevar los precios. Las políticas llevadas a cabo por la OPEP redujeron las posibilidades de crecimiento económico tanto de los países industrializados como de los países en vías de desarrollo que no tenían reservas petrolíferas. El barril de petróleo bruto costaba en el otoño de 1973 dos dólares; a mediados de 1981 su precio se había multiplicado por 20. Para los países ricos, las importaciones de petróleo suponían una transferencia de rentas y riqueza a los países de la OPEP. Los países en vías de desarrollo importadores de petróleo tuvieron que acudir a la financiación de los grandes bancos de Europa occidental y de Estados Unidos. Asfixiados por el pago de intereses, los países menos industrializados se vieron obligados a frenar sus planes de desarrollo. Aunque la gran caída de los precios energéticos durante la segunda mitad de la década de 1980 benefició a los consumidores de los países importadores, supuso un grave quebranto para los ingresos de los países exportadores menos desarrollados, como México, Nigeria, Venezuela e Indonesia.
* Inflación y recesión  Algunos de los países más desarrollados, como Japón y la República Federal de Alemania, lograron superar la crisis de las décadas de 1970 y 1980 mejor que el resto de los países. Sin embargo, todos los países desarrollados han tenido que enfrentarse al problema de una alta inflación acompañada de altas tasas de desempleo y escaso crecimiento económico. La transformación que impuso la OPEP en el mercado energético mundial agravó los problemas de inflación al elevar los precios del petróleo y, por lo tanto, aumentar el coste de la calefacción y de la producción de importantes bienes que utilizan petróleo en sus procesos de producción, entre los que hay que destacar los fertilizantes químicos, los productos plásticos, las fibras sintéticas y los productos farmacéuticos. Estos precios elevados reducían el poder adquisitivo de la misma manera que lo hubiese hecho un elevado impuesto sobre la renta. La pérdida de poder adquisitivo hizo que el volumen de ventas de bienes de consumo disminuyera, lo que provocó el despido de numerosos trabajadores y la ruina de otros tantos comerciantes, lo que produjo un efecto en cadena perjudicial para toda la economía.
* El papel del gobierno  Estos problemas han fomentado el debate sobre el papel que deben desempeñar los gobiernos. Los partidos de izquierdas de Europa abogan por un mayor control y planificación. Durante la década de 1980, el Partido Conservador de la primera ministra británica, Margaret Thatcher, y el presidente estadounidense Ronald Reagan, ofrecieron una solución bien distinta. Redujeron los impuestos y la regulación por parte del gobierno, y permitieron que las empresas obtuvieran mayores beneficios para que pudiesen emprender nuevas inversiones que aumentaran la productividad y así reanimar la actividad económica. Estas políticas son ejemplo de medidas desde el lado de la oferta, eje de la doctrina que inspiró a ambos políticos.
El razonamiento implícito de esta política es que, al aumentar los estímulos a la inversión, la toma de riesgos y el aumento del trabajo, la tecnología reducirá los costes de las fuentes de energía usadas como alternativa al petróleo y los sectores no relacionados con la energía, como la informática o la agricultura moderna, lo que permitiría aumentar la tasa de crecimiento, gracias a una dinámica innovadora.
* Economías en vías de desarrollo  Los países menos industrializados necesitan la ayuda de los países ricos para poder generar el capital, la tecnología y la organización necesarios para desarrollarse. Asimismo, es necesario que puedan acceder con facilidad a los mercados de los países industrializados para vender sus productos manufacturados y las materias primas que poseen. Sin embargo, la capacidad política de los países ricos para atender estas necesidades depende de que puedan solucionar sus propios problemas, como la inflación, el desempleo y el estancamiento del crecimiento. En los países democráticos, es muy difícil lograr el apoyo de la población para conceder ayuda financiera a otros países cuando el salario medio de los ciudadanos es reducido. Tampoco resulta fácil permitir la entrada de productos del exterior más baratos cuando se considera que son la causa del desempleo nacional. La economía del desarrollo está muy limitada por consideraciones de tipo político.
* Previsiones ante el futuro  A principios de la década de 1990, la desaparición del bloque soviético, unida a la caída de los regímenes de la Europa del Este, subrayaron la tendencia hacia las economías de libre mercado y el alejamiento de la doctrina de planificación centralizada. En un intento por evitar el legado de ineficacia y mala gestión, los países ex comunistas tuvieron que competir con los países en vías de desarrollo para acceder a la ayuda financiera y tecnológica de Occidente.

 No hay acuerdo sobre la posibilidad de sostener un crecimiento económico ininterrumpido. Los más optimistas confían en la capacidad para incrementar las cosechas agrícolas y aumentar la productividad en la industria gracias a las innovaciones tecnológicas. Los más pesimistas recuerdan la ley de los rendimientos decrecientes, la falta de control sobre el crecimiento de la población mundial, los enormes gastos en la industria militar y las reticencias de las naciones posindustrializadas para compartir su riqueza y su tecnología con los países más desfavorecidos. Aunque algunos países en vías de desarrollo han logrado elevar sus tasas de crecimiento, la inestabilidad política, la corrupción endémica y los grandes cambios de política económica hacen que las previsiones para el futuro no sean tan optimistas.

La Ciencia Economica



 

Si bien por momentos, la tecnología para el procesamiento de la caña de azúcar pareció permanecer detenida en el tiempo, lo cierto es que ésta evolucionó siempre a la par de las necesidades del mercado y de los progresos de la técnica. De esta forma, a lo largo de sus cinco siglos de historia veremos desfilar en las haciendas productoras o en los centrales azucareros diversos métodos y procedimientos basados en la mano de obra indígena, la tracción animal, la fuerza hidráulica o la máquina de vapor.
A finales de los años cuarenta del siglo XX y durante la década de los cincuenta, se diseñaron diversos programas orientados al fomento de la agricultura a través de la Corporación Venezolana de Fomento y del Banco Agrícola y Pecuario. En 1950 fue aprobado el Plan Azucarero Nacional, cuyo objetivo consistía en impulsar el desarrollo y modernización de este sector mediante el apoyo técnico y financiero por parte del Estado a los centrales azucareros existentes y la construcción de nuevas factorías refinadoras. En el momento en que se inició la aplicación de esta política, la brecha entre la oferta y la demanda de azúcar alcanzaba aproximadamente 60.000 toneladas, por lo que era necesario acudir a las importaciones. No obstante, a partir de la aplicación del plan, para 1955, la producción de azúcar ascendió a 144.000 toneladas, con lo que fue posible satisfacer completamente la demanda interna.
El progreso extremadamente lento de la industria del azúcar en Venezuela requirió, para ser superado, de las necesidades y exigencias crecientes del mercado mundial y de las posibilidades e iniciativas nacionales para aprovecharse de ellas. Ello tendría lugar con la llegada del siglo XX, momento en el cual quedarían atrás siglos de pobre rendimiento y poca capacidad competitiva de un rubro cuyas nuevas dinámicas de producción lo hicieron atractivo tanto para la inversión estatal como para los capitales privados.

Las haciendas y unidades para el cultivo y procesamiento de la caña de azúcar en Venezuela durante la época colonial se mantuvieron siempre a la zaga de sus equivalentes en las islas del Caribe. Atraso técnico, escasa competitividad y políticas adversas caracterizaron por entonces nuestra industria azucarera. Avanzado ya el siglo XVIII y mientras el convulso tiempo de la emancipación se aproximaba, políticos y productores con una nueva mentalidad intentaron favorecer, con mayor o menor éxito, el cultivo de la caña en nuestras tierras.

La cañicultura ha transitado un largo camino desde los lejanos tiempos de los tablones cultivados por mano de obra esclava y de los tradicionales trapiches hasta los modernos centrales azucareros del siglo XX. En contraste con el febril movimiento de las grandes factorías, sobreviven aún viejos trapiches que continúan utilizando los métodos del pasado para producir el insustituible papelón. Las haciendas en las que se elaboraba papelón y aguardiente alcanzaron gran difusión desde los tiempos coloniales. Los cañamelares se extendieron por Aragua, Lara y Yaracuy, así como también por diversas localidades de la región oriental e incluso en el Valle de Caracas. Desde Petare hasta Guarenas y Guatire se desplegaban ricos sembradíos de caña de azúcar en torno a prósperos ingenios y pequeños poblados. Aún es posible hallar vestigios en algunos sitios escondidos. En medio de matorrales se ocultan ruinas de los otrora humeantes torreones y restos de trapiches y acueductos que revelan el remoto esplendor de aquellas haciendas, donde se producía papelón y azúcar para preparar sorprendentes variedades de confituras, chocolates y guarapos.

 

Uno de los problemas fundamentales que actualmente confronta la economía venezolana es la insuficiencia de la producción agrícola para satisfacer la demanda interna, lo que ha motivado un gran incremento de las importaciones de alimentos básicos. Permanentemente los especialistas señalan la imperiosa necesidad de aumentar la producción para abastecer el mercado interno, ya que ello está estrechamente vinculado con la "seguridad alimentaria" de la nación.
Esta situación se refleja claramente en el caso concreto del azúcar, artículo de gran importancia para el consumo doméstico e insumo para numerosos renglones industriales.
La cañicultura tiene una larga tradición en Venezuela que se remonta a la época colonial. La producción, destinada básicamente al mercado interno, se llevaba a cabo en la hacienda-trapiche en la cual estaba integrado el proceso completo desde el cultivo hasta la elaboración de papelón y aguardiente.


Para reactivar la agroindustria azucarera se requiere de la ejecución de programas que generen incentivos a la cañicultura y posibiliten su crecimiento tanto en términos de producción como de productividad. Con esta finalidad es imperioso adoptar medidas concretas en materia arancelaría para la introducción en condiciones favorables de insumos, maquinarias y equipos de uso agrícola, así como también brindar asistencia financiera y estimular las labores de Investigación destinadas a elevar los niveles de eficiencia, todo lo cual requiere de abundantes inversiones para modernizar los procesos productivos. Asimismo, es menester brindar bases de seguridad jurídica en el régimen de tenencia de la tierra, para evitar el abandono de los cultivos, dado que la insuficiencia de materia prima constituye una de las dificultades principales para el normal desenvolvimiento de esta rama agroindustrial, sujeta a demás a todo tipo de contingencias naturales.

A fin de resguardar la rentabilidad de esta importante actividad productiva, sería preciso establecer pautas de concertación entre el sector privado y el gobierno para acordar una política de precios sustentada en criterios realistas, con reajustes periódicos que tomen en cuenta la estructura de costos, sin ocasionar graves perjuicios a los consumidores.
Otra medida de gran importancia, orientada a la ampliación del empleo, consiste en impulsar la creación y reactivación de industrias conexas para la utilización de los derivados de la caña e incrementar así la demanda, lo que a su vez redundaría en beneficio de la economía en su conjunto. Por otra parte, el acrecentamiento del suministro de materia prima haría posible que las factorías utilicen una proporción mayor de su capacidad instalada.

A inicios del siglo XXI, el panorama de la agroindustria azucarera se presenta bastante incierto. Con el objetivo de promover su desarrollo sostenido, es indispensable diseñar políticas sectoriales definidas y coherentes que permitan incrementos significativos de la productividad y garanticen además niveles aceptables de rentabilidad. Es de vital importancia restaurar, en un entorno macroeconómico estable y en un clima de confianza, la eficiencia y productividad de la industria azucarera que se caracteriza por sus amplios efectos multiplicadores en la economía y por su alta capacidad para generar empleo tanto agrícola como fabril.

 
Si bien por momentos, la tecnología para el procesamiento de la caña de azúcar pareció permanecer detenida en el tiempo, lo cierto es que ésta evolucionó siempre a la par de las necesidades del mercado y de los progresos de la técnica. De esta forma, a lo largo de sus cinco siglos de historia veremos desfilar en las haciendas productoras o en los centrales azucareros diversos métodos y procedimientos basados en la mano de obra indígena, la tracción animal, la fuerza hidráulica o la máquina de vapor.

A finales de los años cuarenta del siglo XX y durante la década de los cincuenta, se diseñaron diversos programas orientados al fomento de la agricultura a través de la Corporación Venezolana de Fomento y del Banco Agrícola y Pecuario. En 1950 fue aprobado el Plan Azucarero Nacional, cuyo objetivo consistía en impulsar el desarrollo y modernización de este sector mediante el apoyo técnico y financiero por parte del Estado a los centrales azucareros existentes y la construcción de nuevas factorías refinadoras. En el momento en que se inició la aplicación de esta política, la brecha entre la oferta y la demanda de azúcar alcanzaba aproximadamente 60.000 toneladas, por lo que era necesario acudir a las importaciones. No obstante, a partir de la aplicación del plan, para 1955, la producción de azúcar ascendió a 144.000 toneladas, con lo que fue posible satisfacer completamente la demanda interna.

El progreso extremadamente lento de la industria del azúcar en Venezuela requirió, para ser superado, de las necesidades y exigencias crecientes del mercado mundial y de las posibilidades e iniciativas nacionales para aprovecharse de ellas. Ello tendría lugar con la llegada del siglo XX, momento en el cual quedarían atrás siglos de pobre rendimiento y poca capacidad competitiva de un rubro cuyas nuevas dinámicas de producción lo hicieron atractivo tanto para la inversión estatal como para los capitales privados.

Las haciendas y unidades para el cultivo y procesamiento de la caña de azúcar en Venezuela durante la época colonial se mantuvieron siempre a la zaga de sus equivalentes en las islas del Caribe. Atraso técnico, escasa competitividad y políticas adversas caracterizaron por entonces nuestra industria azucarera. Avanzado ya el siglo XVIII y mientras el convulso tiempo de la emancipación se aproximaba, políticos y productores con una nueva mentalidad intentaron favorecer, con mayor o menor éxito, el cultivo de la caña en nuestras tierras.
 
La cañicultura ha transitado un largo camino desde los lejanos tiempos de los tablones cultivados por mano de obra esclava y de los tradicionales trapiches hasta los modernos centrales azucareros del siglo XX. En contraste con el febril movimiento de las grandes factorías, sobreviven aún viejos trapiches que continúan utilizando los métodos del pasado para producir el insustituible papelón. Las haciendas en las que se elaboraba papelón y aguardiente alcanzaron gran difusión desde los tiempos coloniales. Los cañamelares se extendieron por Aragua, Lara y Yaracuy, así como también por diversas localidades de la región oriental e incluso en el Valle de Caracas. Desde Petare hasta Guarenas y Guatire se desplegaban ricos sembradíos de caña de azúcar en torno a prósperos ingenios y pequeños poblados. Aún es posible hallar vestigios en algunos sitios escondidos. En medio de matorrales se ocultan ruinas de los otrora humeantes torreones y restos de trapiches y acueductos que revelan el remoto esplendor de aquellas haciendas, donde se producía papelón y azúcar para preparar sorprendentes variedades de confituras, chocolates y guarapos.